Pasar días o semanas en casa con recursos limitados, poca estimulación y poco contacto social puede tener consecuencias a nivel psicológico. A continuación, os ofrecemos algunos consejos que os permitan mantener vuestro bienestar psicológico para afrontar el aislamiento en casa:

  • Comprende y acepta la realidad: “Lamentablemente, la realidad es la que es”. Tenemos que colaborar permaneciendo en casa y salir lo mínimo posible, con especial atención a las medidas de prevención.
  • Las emociones de miedo y preocupación son normales. Acéptalas, pero no te regodees en ellas ya que esto hará que intensifiques esa emoción. Gestiona el tiempo que permaneces conectado a las noticias y evita la sobreinformación. Evita estar 24h conectado a las noticias. El exceso de información puede aumentar nuestras emociones negativas. Mantener una actitud positiva y objetiva nos ayudará a afrontar mejor la situación.
  • Regula los pensamientos negativos o catastrofistas: busca actividades que puedan distraerte. Planear cosas que vas a hacer cuando esta situación termine y compartirlo con amigos o familiares puede ayudar. No olvides incluirlos a ellos en algunos de esos planes. Poner tu atención en otras cosas te ayudará a distraerte y darle a tu mente un respiro. Llama por teléfono o haz una videollamada para aliviar el aislamiento social en casa.
  • Evita la inactividad: lo peor es tener tiempos muertos y largos. Es aquí cuando será más probable que nos centremos en los pensamientos negativos. Levántate a una hora parecida a la de antes de esta situación. Dedícate tiempo, dúchate al levantarte y arréglate como si fueses a salir. Esto puede proteger nuestra autoestima y nuestra sensación de bienestar.
  • Vigila los ritmos de vigilia y sueño: el cortisol (efecto antidepresivo) y melatonina (nos ayuda a dormir) dependen de que tengamos unas rutinas de sueño estables.
  • Haz algo de ejercicio, cerca de alguna ventana si es posible, dividido en dos sesiones de 20 minutos al día. Una excelente idea puede ser algo de ejercicio aérobico que hará que segreguemos endorfinas que, junto con el mencionado cortisol, tienen un efecto antidepresivo.
  • Organiza el día con las actividades que vas a hacer. Ten una mesa donde trabajar: ya sea escribir por el gusto de hacerlo, retomar proyectos que tenías aplazados, leer, dibujar, etc., con los descansos previamente establecidos.
  • Cocina si tienes es posible. Evita el consumo excesivo de precocinados y productos elaborados, con especial atención a las grasas y azúcares. Ten en cuenta que el gasto energético se va a ver reducido en estas circunstancias.
  • Escribir un diario puede ser una excelente idea para reflexionar y expresar las emociones, valorar lo que tenemos y pensar en aquellas cosas que vamos a hacer cuando todo esto termine.
  • Potencia tu creatividad: Cocina, haz pequeños arreglos en casa (aquellos que siempre pospones porque no tienes tiempo), cambia la decoración o los muebles de sitio, ordena los armarios, prepara ropa que ya no utilizas para deshacerte de ella, etc.
  • Cuida especialmente tu estado de ánimo: lo que dices y cómo lo dices. Particularmente si hay niños en casa. Recuérdate a menudo que esta situación es tan excepcional para ti como para ellos. Haz lo que esté en tu mano para fortalecer los vínculos con los que te rodean.
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