Psicoterapia en Málaga

NUESTRA METODOLOGÍA

Servicio de Psicoterapia en Málaga

Cualquier persona puede beneficiarse de los servicios psicológicos que incrementan y mantienen el bienestar general, y promueven la libertad para tomar decisiones y ofrecen herramientas para afrontar los problemas presentes y los que puedan surgir en un futuro, pero hay casos, sin embargo, en que es necesario o muy recomendable buscar ayuda psicológica. A continuación, ofrecemos una brevísima visión de una serie de problemas para los cuales es recomendable buscar ayuda profesional.

Con una intervención temprana y adecuada la mayoría de los problemas pueden tener una solución más breve.

En qué te podemos ayudar

Intervención clínica individual con adolescentes y adultos

Trastornos relacionados con la ansiedad y el estrés.

La ansiedad la vivimos como un cúmulo de síntomas que nos genera nerviosismo, inquietud, a veces malestar intestinal, cansancio físico y mental y que cuando se agudiza nos impide hacer actividades de nuestra vida diaria. Es conveniente ponerle solución para aprender a vivir la vida sin que unos síntomas nos impidan disfrutar de ella y nos limiten.

Existen diferentes trastornos relacionados con la ansiedad: Trastorno de ansiedad generalizada, fobia social u otro tipo de fobias, ataques de pánico, agorafobia, estrés laboral, trastorno por estrés postraumático, entre otros. Pero puedes estar tranquilo, en nuestra consulta de psicoterapia en Málaga te podemos ayudar con cualquiera de ellas.

Es importante reconocer y conocer el problema y, con ayuda especializada, iniciar una búsqueda guiada sobre las causas, cómo se mantiene, las soluciones que existen y cómo actuar.

La ansiedad se muestra a través de en una serie de síntomas físicos, emocionales y mentales como pueden ser, entre otros:

  • Presión en el pecho.
  • Dificultad para respirar.
  • Taquicardias.
  • Temblores.
  • Sequedad de boca.
  • Sudoración.
  • Alteraciones de la alimentación.
  • Preocupación excesiva.
  • Pensar que va a ocurrirte algo o a pasar algo muy negativo.
  • Necesidad de salir huyendo y escapar de la situación.
  • Irritabilidad.
  • Llantos repentinos.

Trastornos afectivos y del estado de ánimo.

El rasgo común a estos trastornos es la presencia de un ánimo triste, vacío o irritable, acompañado en ocasiones por alteraciones físicas y del pensamiento que afectan a la actividad diaria de las personas. Se debe diferenciar entre una tristeza normal y una tristeza desadaptativa. Por ejemplo, el duelo suele expresarse como una tristeza profunda y un gran sufrimiento, pero no da lugar, generalmente, a un trastorno depresivo. Cuando ese estado de ánimo triste se extiende en el tiempo, disminuye la capacidad de disfrutar de las cosas y aparecen señales como pueden ser cansancio frecuente, alteraciones del sueño, trastornos de la alimentación, sentimientos de culpa o de inutilidad, pensamientos negativos y pesimismo frente al futuro, entre otros, acompañados por un deterioro de la vida diaria a nivel personal, laboral u otras áreas importantes. En estos casos muy posiblemente nos encontramos ante un trastorno del estado de ánimo. 

Un entorno adecuado y el apoyo familiar y de amigos es importante para superar cualquiera de estos problemas. Esta comprensión y paciencia se sumará a la ayuda psicológica brindada por profesionales. En la terapia cognitivo conductual se emplean distintas técnicas. Éstas pretenden tener un efecto positivo sobre la autoestima baja y los estilos negativos de resolución de problema y la manera de pensar y evaluar los acontecimientos que ocurren a nuestro alrededor.

A continuación, una lista de algunos síntomas relacionados con los trastornos del estado de ánimo:

  • Tristeza prolongada
  • Incapacidad para concentrarse, indecisión
  • Ataques de llanto inexplicables
  • Sentimientos de culpa 
  • Cambios significativos en el apetito y/o de los patrones del sueño
  • Irritabilidad, furia
  • Preocupación, agitación, ansiedad
  • Pesimismo, indiferencia
  • Pérdida de energía, apatía persistente
  • Incapacidad para disfrutar de intereses anteriores
  • Aislamiento social
  • Dolores inexplicables
  • Continuos pensamientos de muerte o suicidio

 

Trastornos de la personalidad

Los trastornos de la personalidad son maneras de actuar y percibir la realidad poco flexible, estables en el tiempo y poco saludables, que en cierto modo se apartan de lo que está establecido o esperado social y culturalmente. Suelen tener su origen en la adolescencia o edad temprana adulta y dan lugar a malestar, deterioro personal, laboral o social y problemas de adaptación. Es muy probable que una persona no detecte los cambios en su comportamiento y le resultarán normales hasta el punto de responsabilizar a los demás por sus conductas.

Todos tendemos a percibir, pensar y relacionarnos con los demás y con nosotros mismos de un modo estable y permanente en el tiempo y a través de las diferentes situaciones. Cuando este modo de comportarnos causa deterioro o malestar subjetivo en nuestro funcionamiento diario y se extiende a una amplia gama de situaciones personales y sociales, podría ser una señal de un trastorno de este tipo que no deben confundirse con las reacciones inadecuadas que, en un momento dado y bajo situaciones de estrés, todos podemos tener.

Trastornos Adaptativos

Cuando se dan ciertas situaciones estresantes en nuestra vida podemos responder a ellas con alteraciones en nuestras emociones, nuestro pensamiento y nuestro comportamiento, que pueden dar lugar a un malestar intenso y quizá desproporcionado a la situación que hemos vivido, afectando a nuestro vida personal, laboral o social. 

En estas circunstancias pueden aparecer síntomas de ansiedad, ánimo deprimido o comportamiento alterado, por separado o incluso aparecer conjuntamente. La circunstancia que provoca esta alteración en nosotros puede ser puntual (ocurre solo una vez), recurrente (ocurre cada cierto tiempo) o permanente (esta presente la mayoría del tiempo).

Tres son los objetivos esenciales de la intervención psicológica:

  • El tratamiento de los síntomas depresivos, ansiosos o mixtos.
  • Evaluar si existen características de personalidad que puedan haber facilitado la aparición del trastorno adaptativo y, de ser necesario, trabajar sobre dichas características.
  • Ensañar a identificar de forma temprana los síntomas y prevenir recaídas.

 

Trastornos relacionados con la alimentación

En los trastornos de la alimentación se da una alteración de los patrones de ingesta de alimentos que pueden tener como consecuencias el deterioro físico y de nuestro funcionamiento en general. Existen diferentes trastornos de la alimentación que, aunque tienen características psicológicas y del comportamiento comunes, pueden mostrar diferencias en su origen, desarrollo y mantenimiento.

Las más conocidas son la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón. Son problemas complejos y muy delicados que, tanto en la evaluación como en el tratamiento, se deben abordar desde una perspectiva multidisciplinar con profesionales de ámbitos médico, nutricional y psicológico. Estos trastornos podrían causar problemas que se tornen cada vez más difíciles de solucionar por lo que la intervención precoz es muy importante dadas las consecuencias que puede tener tanto para la salud física y como para la psicológica.

Algunos síntomas a los que hay que prestar atención son:

    • Una excesiva preocupación por el peso corporal: miedo intenso a ganar peso.
    • Provocar el vómito inmediatamente después de comer para evitar el aumento de peso.
    • Uso de laxantes, diuréticos o enemas, especialmente después de las comidas, con el propósito de adelgazar. 
    • Disminución marcada de la ingesta de alimentos que se traduce en una bajada significativa de peso.
    • Alteración de la percepción de nuestro propio cuerpo: distorsión de la propia imagen.
    • Atracones: comer de modo excesivo en un período de tiempo concreto (ej. 2 horas) una cantidad de alimentos que claramente superior a la que la mayoría de las personas ingerirían en un período de tiempo similar, caracterizado por una falta de control sobre la cantidad o lo que se ingiere.

    En PsicoAxa contamos con la colaboración continua de Ana Amor, graduada en nutrición y experta en trastornos de la conducta alimentaria y obesidad, quien asesora en esta área durante todo el proceso. 

Problemas de adicciones

Actualmente se consideran problemas adictivos tanto la adicción a ciertas sustancias como a ciertos comportamientos como puede ser la adicción a los juegos de azar.

Si bien existen diferencias evidentes dependiendo de la sustancia o de la actividad que se vuelve adictiva, también existen elementos comunes que nos pueden indicar que nos encontramos ante un problema. 

Existe una secuencia en el desarrollo de la adicción que tiende a repetirse: 

  • Un comportamiento que en un principio es placentero y muy agradable, comienza a realizarse cada vez con mayor frecuencia
  • Se tiende a dedicarle cada vez más atención a esta actividad y surge progresivamente un mayor deseo de realizarla a pesar de la aparición de consecuencias negativas.
  • Se toma conciencia de los efectos negativos y se intenta parar, pero los intentos fallan: falta de control
  • Se continua con esa conducta/consumo, ya no por los efectos placenteros, sino más bien para evitar las sensaciones desagradables que aparecen al no realizarla.
  • El consumo o la conducta se convierten en un modo de enfrentar el estrés y los problemas.
  • Finalmente, cuando los problemas se agravan, con la aparición de conflictos importantes, se suele terminar con la búsqueda de ayuda

 

Desde el punto de vista de la intervención, desde que se solicita una primera cita, es recomendable implementar una serie de fases, las cuales nombramos a continuación:

  • Acogida: conocernos.
  • Valoración o evaluación del problema.
  • Devolución de información y acuerdo del tipo de intervención que vamos a desarrollar en base a los objetivos planteados.
  • Intervención propiamente dicha.
  • Seguimiento y prevención de recaídas.

 

Problemas de pareja.

Tener una buena relación de pareja es fundamental para desarrollar una vida feliz. Sin embargo, a veces no es tarea fácil lograrlo. En una relación se conjugan diversas formas de ver la vida, distintos criterios, historias personales, actitudes, emociones y temperamentos diferentes.

Toda esa mezcla de diferencias en algún momento puede desembocar en una crisis. Pero es posible superar las crisis y mantener la relación estable. 

 

 

Cuando los miembros de una pareja empiezan a experimentar sensaciones negativas derivadas de su relación, empiezan los problemas.  Nuestro objetivo es desarrollar habilidades para mejorar la calidad de vida de las parejas antes de que se deterioren más y se rompan. Aunque muchas personas desarrollan estas habilidades de forma espontánea, en momentos de crisis o en la previsión de que puedan aparecer, será de gran utilidad pedir ayuda a profesionales especialistas en este ámbito. La denominada terapia de pareja ha demostrado de forma continua su eficacia y efectividad en este contexto. 

Duelo y pérdidas emocionales

El duelo es un proceso normal de adaptación emocional que sigue a cualquier tipo de pérdida. Sin embargo, existen ocasiones en las que se extiende más de lo normal y debemos tomar medidas para evitar futuras complicaciones que se generan a partir de la intensidad y extensión del duelo y que pueden llegar a ser mentales, físicas y sociales.

Una persona que no afronta correctamente su proceso de duelo puede comenzar a mostrar síntomas de depresión, pensamientos y conductas que entrañen riesgos para sí misma, además de ansiedad entre otras complicaciones. A medida que el problema se intensifica y se aleja más de lo que sería un duelo normal van apareciendo otros síntomas que indican una mayor complicación. 

Algunos signos y síntomas que se deben tener en cuenta:

    • La presencia constante de dolor y tristeza profunda, así como de pensamientos constante sobre la pérdida de un ser querido
    • Dificultad para concentrarse en otra cosa que no sea la muerte o pérdida del ser querido
    • Atención o anulación extrema a los recuerdos
    • Negación que dificulta la aceptación de la muerte
    • Sentimientos de distanciamiento de la realidad y pérdida de la capacidad de disfrutar de las cosas.
    • Falta de interés por la vida
    • Incapacidad para disfrutar la vida
    • Dificultad para recordar experiencias positivas vividas con el ser querido que ha fallecido

En estos momentos se vuelve evidente la necesidad de ayuda profesional que pueda guiarte para comprender la pérdida desde una perspectiva de mayor conciencia y aceptarla para continuar con tu vida sin renunciar a los recuerdos, pero evitando que estos te afecten negativamente. 

 

Asesoramiento emocional: intervención en crisis

Una crisis es una reacción a nivel emocional, de comportamiento, de modo de pensar e incluso a nivel físico ante un suceso estresante, que supone un obstáculo a nuestros objetivos o expectativas, que se transforma en un estado temporal de alteración de nuestra vida y que requiere de ayuda. En la crisis se pierde temporalmente la capacidad de dar una respuesta correcta y ajustada al problema porque fallan los mecanismos habituales de afrontamiento y existe incapacidad para manejar las situaciones y/o dar soluciones a los problemas. 

 Las crisis pueden ser del desarrollo, como la crisis de la pubertad y adolescencia, de la primera juventud, crisis de la edad media de la vida o crisis de la tercera edad, las cuales son más predecibles y pueden darse cuando la persona va cumpliendo etapas en su vida desde la niñez a la senectud, pero también pueden ser crisis circunstanciales que son inesperadas y accidentales, y suponen una  amenaza de pérdida de elementos básicos de nuestra vida, como una separación, pérdidas, muerte, enfermedades físicas, desempleo, trabajo nuevo, fracaso económico, etc.

 

Una de las señales más comunes de crisis emocional es un cambio claro y repentino en el comportamiento, que puede expresarse a través de:  

  • Cambio en los hábitos de sueño
  • Cambios en la alimentación.
  • Ansiedad.
  • Dificultades en el desempeño laboral o académico.
  • Cambios bruscos del estado de ánimo, irritabilidad, ansiedad, tristeza.
  • Aislamiento.

 En algunos casos, estos cambios pueden ser más paulatinos y graduales, siendo difíciles de detectar al principio. Ante la sospecha de que un ser querido está experimentando una crisis emocional, el primer paso es comunicarse para ofrecer ayuda, manteniendo la calma, escuchando y ofreciendo apoyo incondicional sin emitir ningún juicio, sin embargo, la ayuda profesional es la mejor manera de abordarla de una forma completa y eficaz.

En un primer momento, el proceso consiste en brindar ayuda para reestablecer la estabilidad emocional y desarrollar estrategias de afrontamiento sanas y asertivas que posibiliten la búsqueda de soluciones a los problemas que se experimentan, proporcionando apoyo, facilitando la expresión de sentimientos y emociones, y escuchando y comprendiendo a la persona afectada para reducir los riesgos o peligros que pueda entrañar la situación. Posteriormente habrá que conseguir la resolución de la crisis adquiriendo herramientas para controlar las consecuencias del suceso que la originó e integrarlo en nuestra vida para establecer una mayor apertura y disposición hacia el futuro. 

Trastornos del sueño: trastorno de insomnio.

Las personas afectadas por trastornos del sueño presentan habitualmente insatisfacción con la cantidad, el horario y la calidad del sueño. Durante el día aparecen quejas de malestar frecuente que afectan a la vida personal, laboral, académica o social. 

Los síntomas del insomnio son de tres tipos: dificultades para iniciar el sueño, para mantenerlo (despertares frecuentes y dificultades para volver a dormir) o despertar pronto por la mañana con incapacidad para volver a dormir. A veces pueden darse conjuntamente. 

Por lo general hablamos de insomnio cuando el problema está presente durante tres meses o más y tiene lugar tres o más noches a la semana. Muy habitualmente el insomnio aparece asociado a otros trastornos relacionados con la ansiedad o el estado de ánimo. En estos casos es necesario tratar ambos, no solo por la complejidad de las relaciones entre el insomnio y otros trastornos, sino también porque esa relación puede cambiar con el tiempo.

 

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Preguntas Frecuentes
¿Qué es esto de ir al psicólogo y cómo funciona?

Ir al psicólogo es solucionar un problema que no consigues resolver por ti mismo ni con la asistencia de los que te rodean. Hay circunstancias o momentos en nuestra vida en que podemos necesitar orientación, apoyo, asesoramiento y, en definitiva, ayuda.

¿Cuanto dura este tipo de terapias?

La Terapia Cognitivo Conductual es una terapia por lo general a corto plazo. Durará todo el tiempo que necesites, dependiendo del problema, pero lo mínimo posible. Nuestro objetivo es siempre compartir contigo toda la información de que dispongamos, también, por supuesto, informarte de la duración de la intervención media de tu problema y nuestra valoración en tu caso concreto y una vez concluida la evaluación, en función de cuáles sean los objetivos acordados. En el 80% de los casos hay mejorías que se producen desde la primera sesión.

¿Con qué frecuencia debo acudir a terapia?

En un principio, generalmente, la frecuencia de las sesiones comenzará siendo semanal y se irán espaciando progresivamente (quincenal, mensual…). Una sesión suele durar 50 minutos. La primera cita está centrada en conocerte, conocer el motivo de tu consulta y recabar información sobre cuáles son tus necesidades. También te explicamos cómo trabajamos y resolveremos cualquier duda que tengas.

¿Cuantas fases tiene la terapia?

En esencia trabajaremos en cinco fases:

  • En una primera fase nos conoceremos y comenzaremos un proceso de valoración del problema.
  • Seguidamente te ofreceremos información, es decir, en cierto modo te devolveremos información que tú mismo nos has ido dando y elaboraremos conjuntamente una explicación sobre cómo se relacionan unos hechos con otros y por qué actuamos del modo que lo hacemos.
  • Construiremos una propuesta acordada de intervención para desarrollar en base a lo que queremos conseguir.
  • El siguiente paso será trabajar en continua colaboración y de modo ordenado con las diferentes técnicas que ofrece la psicología, evaluando todo el proceso según avanza.
  • Por último, habrá un seguimiento y una parte donde se aprenderá a cómo reaccionar ante la aparición de nuevos problemas.
¿Cuándo puedo necesitar un peritaje psicológico?

La psicología forense es una parte de la psicología que tiene como objetivo asesorar a través de elementos valorativos y técnicos a los tribunales en sus decisiones sobre asuntos que plantean dudas de orden psicológico. Es, por tanto, una rama especializada de la psicología clínica que, aplicando los métodos y conocimientos de la psicología científica, aporta información o evidencias en contextos judiciales, facilitando y humanizando las decisiones de los jueces y tribunales de justicia en todos los órdenes jurisdiccionales. 

Se trata de un asesoramiento técnico que incluye una exploración, evaluación y discusión de las relaciones y pautas de interacción, aspectos de la personalidad, inteligencia, aptitudes y otros aspectos de esta especialidad, de personas implicadas en procesos judiciales. 

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