Uso problemático de los Videojuegos

por | Jun 14, 2019 | Trastornos del juego | 0 Comentarios

En la sociedad actual los videojuegos constituyen una importante forma de entretenimiento y su industria lidera el segmento de ocio digital e interactivo en España, especialmente entre los adolescentes y los jóvenes, quienes suelen dedicar un tiempo considerable a jugar con ellos. De hecho, el 77% de los niños de entre 6 y 14 años son jugadores. Estos videojuegos han evolucionado, como el caso de los juegos de rol multijugador online (MMROPG) que ofrecen mundos virtuales con acceso 24 horas, en los que los menores crean un personaje (avatar) con el que llevan a cabo misiones y desarrollan habilidades y aptitudes, y donde millones de personas pueden estar jugando al mismo juego en entornos expansivos y sin fin.

¿Juega mi hijo demasiado a los videojuegos?

Nuestros hijos han nacido en medio de una revolución tecnológica y muchas veces nuestros conocimientos acerca de estas nuevas tecnologías son escasos comparados con los suyos, existiendo una brecha digital que hace que a veces no sepamos si debemos preocuparnos o no.

Aunque jugar a videojuegos es una actividad lúdica y normal para la inmensa mayoría de los menores, hay casos en que jugar de manera excesiva puede convertirse en una actividad potencialmente peligrosa. Aun así, únicamente porque nos parezca que un niño dedica tiempo excesivo al juego no tiene por qué ser un problema. De hecho, los juegos pueden tener efectos positivos como la socialización, la interacción con otros familiares o mejora de la autoestima.

¿Cómo puedo detectar una adicción en mi hijo?

Algunos de los síntomas que pueden avisarnos de que el juego empieza a ser problemático pueden ser:

  • Aumento del tiempo dedicado a jugar.
  • Los videojuegos se han convertido en la actividad principal que domina el pensamiento y le preocupan diariamente.
  • Aparece irritabilidad, ansiedad o tristeza cuando no puede jugar.
  • Problemas familiares y escolares o de salud y aislamiento originados por el juego.
  • Pérdida de interés por aficiones y otros entretenimientos que antes sí le interesaban.
  • Mentiras relacionadas con el juego o utilizar los mismos para evadirse de los problemas.
  • Imposibilidad de controlar el juego y continuar con él pese a las consecuencias negativas.

Ninguno de estos síntomas por sí solo sería suficiente como para afirmar que estamos ante un uso problemático de los videojuegos, ni debemos alarmarnos por una actividad que habitualmente termina convirtiéndose en un malestar transitorio que remiten espontáneamente en el trascurso del tiempo, aún más en adolescentes entre los que es frecuente encontrar una dedicación excesiva a una actividad concreta, aunque siempre es aconsejable consultarlo con un profesional cuando se sospeche que pueda existir un problema.

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